Los memes, para mal o para bien, hacen parte de la vida cotidiana de los usuarios de internet y redes sociales pero, además de transformar la forma en la que nos comunicamos, ¿qué tanto poder tienen?
Los memes, imágenes con texto y pequeñas narraciones sencillas, se han popularizado entre los usuarios de redes sociales como una forma de expresión acerca todo tipo de aspectos de la vida cotidiana: desde simples curiosidades como la interacción en los medios de transporte masivo.
Para los expertos en comunicación, nuevas tecnologías, ciencias sociales o políticas, la proliferación del meme se ha convertido en un fenómeno de estudio debido a la importancia que ha adquirido como medio de expresión de masas, así como por su capacidad de promover cambios de perspectiva sobre temas cotidianos o, incluso, por su capacidad de funcionar como una radiografía de las diferentes manifestaciones de la opinión pública sobre cualquier tema. También, porque ha llegado a convertirse en un nuevo elemento del espectro cultural del mundo: los memes constituyen hoy en día una de las formas más populares de manifestar opiniones colectivas sin necesidad del lenguaje escrito (como en Twitter), sino limitándose a una imagen que en su interior puede tener o no textos muy cortos.
Ahora analizaremos un meme "original" creado con una de las tantas plantillas que abundan en internet, y con una de las situaciones (si no la principal) que han estado abarcando las noticias mundiales desde finales del año pasado.
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